El que oculta miente

decir la verdad

Una de las lecciones más grandes a lo largo de mi vida sentimental – emocional – relacional, fue el aprender a dar valor a la palabra del otro, la confianza en el verbo (hablar – ser – sentir) me permitía avanzar, ir dejando poco a poco de lado el miedo constante a fallar, a que me fallaran, pero sobre todo a la sensación de fracaso que sucede a la pérdida de alguien en la vida. 

La verdad es un principio de confianza

De una construcción de relaciones entre pares, equitativa, honesta, pero sobre todo abierta, en donde el juzgar no existe, porque sencillamente nos mostramos como somos. 

La frase: la verdad te hará libre, tiene tanta fuerza pero a su vez tanta responsabilidad porque la libertad es el valor de mostrarse sin los prejuicios impuestos por las cargas sociales en un mundo en donde el reconocimiento, la posición y las muestras de felicidad, éxito y prosperidad son una necesidad más allá de las emociones reales que debemos manejar. 

El desarrollo de la frase: “el que oculta miente” es la carta de presentación de la verdad, no existen las verdades a medias, existen las verdades, no ocultamos para proteger al otro, ocultamos para protegernos, para evitar ser juzgados, castigados, para no tener que enfrentar las consecuencias de nuestras realidades. 

Ocultar es tratar de que la otra parte ignore la realidad colocando un velo a través de otras verdades o mentiras sobre una situación específica. Ocultar es mentir, es pensar que el otro no tendrá la capacidad de enfrentar la realidad y su reacción será nociva para quien oculta, cuando en realidad ya se hizo un daño. 

¿Por qué mentimos, por qué ocultamos?

Debemos empezar a ser conscientes que todos sabemos que la mentira es producto de haber actuado en contra de lo que debíamos hacer, de un orden en donde no asumimos que nuestros actos tienen impacto en la vida de los otros, somos seres sociales y por lo tanto nuestros actos afectan a los demás.

La mentira surge cuando nos vemos conminados a hacer, decir, actuar, comportarse de una forma diferente, por ejemplo, ante una opción de conquista (luego hablaremos de este término en otro blog) empezamos a actuar diferente, somos personas excesivamente más amables, interesantes, atentas, adquirimos y nos colocamos máscaras que luego con el tiempo tendremos que dejar de usar para volver a la comodidad de nuestra naturalidad, de nuestra esencia. 

Sin embargo, hay mentiras o cosas que ocultamos que sabemos que las personas implicadas no aceptaran y en el fondo sabemos que la mentira no tenía una razón de ser si desde el principio somos honestos. 

Mentimos para protegernos, para mantener esa palabra, postura, simulación en aspectos de nuestra vida que podrían alterarse en caso de saber la verdad. Ocultamos con el fin único de crear una escena casi teatral en donde los actores no saben qué papel interpretan.

Defender la mentira

Mirar a los ojos, tocarnos la nariz, girar por microsegundos la mirada, elaborar un discurso, para que los otros nos crean, la mentira no se defiende sola, la mentira se protege con otra mentira y con la adopción de posturas diversas, de palabras y palabras que van en contra de nuestras emociones, porque la única sensación física que sentimos es miedo, traducido en sudor, miedo que da rigidez, miedo que nos obliga a sentirnos culpables, pero la única opción que vemos es continuar, en últimos términos será decir la verdad. 

La parte de que juegan los otros y los otros que importan es el voto de confianza, el principio de buena fe y la capacidad de creer que se funda en los sentimientos y pensamientos positivos que se generar en el curso de las relaciones humanas. 

El sentir de los otros cuenta, no se puede disminuir el efecto o pensar “esto no fue tan grave”, simplemente tenemos que reconocer que, con una mentira, con ocultar, con las verdades a medias ponemos en riesgo el principio de verdad y la palabra pierde valor. 

El poder de la palabra y el valor de la verdad

Es momento de hacer un ejercicio: Elabora una lista de cosas que ocultarías o una categoría de lo que se oculta, cosas personales, por ejemplo: sentimientos, emociones, decisiones, ahora de cada una de las opciones que tienes como resultado contesta:

  1. ¿cuántas cosas ocultas en el día?
  2. ¿cuál sería tu identidad real?
  3. ¿cómo están tus emociones respecto a las cosas que guardas, que no dices u ocultas? 
  4. ¿Cuáles son las mentiras que te dices a ti mismo?
  5. ¿pensaste en los otros y en sus emociones respecto a tu decisión de ocultar?
  6. ¿Cuál es la relación que construyes con los otros?

Es importante que de una vez y para siempre otorguemos a nuestra palabra el poder y valor que merece, nuestra voz nace en el pensamiento y programarnos para mentir es ponernos cargas encima, cargar maletas que no debemos transportar llenándolas de miedos, incertidumbres y pérdidas, porque la consecuencia siempre es que una verdad sale a la luz. 

Te recomiendo ver:

Shattered Glass, una película de Billy Ray, en donde la mentira es la base para el éxito, las fábulas son solo buenas cuando traen moralejas. 

Blog

Nathaly Ospino

Encuentra todos mis escritos en el siguiente link:
https://cdn.melow.co/author/nospino/

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