Hace unos días vengo pensado en cuáles serán las claves reales para lograr sentirnos en plenitud. Casi todo en términos de acompañamiento a la transformación de las actitudes en el diario vivir están dichas, los discursos se mueven en términos de lo positivo que tenemos que tomar del mundo, pero a veces, solo a veces, cuando estamos solos en nuestra habitación sentimos un vacío que intentamos llenar con series y conversaciones de WhatsApp.

Esta es la historia de muchas personas que tal vez entre la ansiedad y la depresión pueden identificarse, la soledad a veces es el ultimo y único recurso para no sentir que desgastamos al otro con las eternas angustias, dudas, miedos e incertidumbres que se pueden elaborar luego de tener lo que se conoce como un mal día, pero no estamos cómodos en la soledad,
preferiríamos estar rodeados de personas o con alguien, inclusive si no fuera una relación satisfactoria.

En este andar por los senderos de la reconstrucción de la propia humanidad (recuerda ser para ti mismo), he intentado definir algunas situaciones que nos pueden ayudar a sentirnos mejor, desde adentro y con nosotros mismos, reelaborarnos es una obligación con nosotros mismos, al fin y al cabo, somos la persona con la que mayor tiempo pasamos.

EL MIEDO A LA SOLEDAD

“Le tengo mucho miedo a la soledad” o “no quiero morirme solo”, “no tengo con quien ir” son frases que se convierten en diálogos permanentes; no soportamos nuestro silencio y nuestra propia compañía, ¿será que aún no nos enseñan a enamorarnos de nosotros mismos? Y no estoy hablando de un egoísmo excluyente o de un narcisismo existencial, estoy hablando de la posibilidad de invitarnos a salir, de conocernos y dedicarnos el tiempo, el amor y la calidad de ser que siempre buscamos entregar.

Por esto, le digo a las personas que acompaño que se inviten a si mismas a tomarse un café, que salgan solas y exploren el mundo, casi que un ejercicio de alejamiento y extrañamiento de lo que vemos y buscamos siempre y dejemos que el mundo nos sorprenda.

EMPECEMOS POR UN CAFÉ CONTIGO

Agéndate una cita contigo mismo, busca un sitio al que siempre has querido ir, posiblemente le has dicho a alguien, pero nunca se concreta la visita a este espacio, definirás el día, la hora, inclusive hasta la ropa que más te gusta, un momento en el que puedas estar concentrado en ti y visitarás este lugar, te recomiendo las librerías – café, si no sabes que decirte en un libro encontrarás muy buenas palabras, ellos siempre saben que historia contar.
Prueba un sabor distinto, un café, un té, una bebida helada que no conozcas, deja que las texturas, sabores, invadan las papilas gustativas y decidas si realmente te gusta o no, si no es de tu agrado plantéate la posibilidad de cambiar la bebida, debemos dejar la costumbre de aceptar las cosas como vengan por las decisiones que tomamos: siempre, siempre es
posible reconstruir el camino, cambiar la bebida.

Siéntate, observa, mira a tu alrededor, permite que tus ojos vean más allá de la pantalla de tu celular y deja de esperar las notificaciones de tus redes, de tus mensajes, por fortuna aún no perdemos la bondad de la palabra y de la mirada.

PAGA LA CUENTA

Esta cita no podrá ser un espacio corto, ya tomaste el tiempo para respirar, puede ser que la primera vez no sea cómodo, por lo tanto, vas a querer hacerlo rápido y salir de allí al mundo de siempre, paga la cuenta, agradece, reconoce una vez más el espacio y plantéate la posibilidad de volver, en estas ocasiones es cuando volvemos los lugares espacios significativos.

Al salir no te devuelvas pronto y de prisa a tu realidad cotidiana, vete caminando algunas cuadras, sigue observando, respira y empieza a identificar cuáles son las cosas que te gustan de ti, esas formas del cuerpo, esas maneras del pensamiento, esos recuerdos de la infancia que solo tu conoces. Camina, respira y permite a tus ojos reconocer el mundo que habitas.

Hasta aquí ya tienes varias victorias, ganaste y volverás a casa con la satisfacción de haberte dado un tiempo para ti mismo.

PIDE PARA LLEVAR

Ese sabor que nos gusta, ese momento que preservamos, ese suspiro que nos regalan otros, es hora de mantenerlos a salvo como un tesoro y que mejor si es un regalo propio, un obsequio para la vida.

Elabora esta experiencia como un recuerdo, ya veras que más adelante será más fácil invitarte a salir, ampliar tus gustos, tus placeres y el mundo recorrido, llévate ese momento, ese sabor, ese espacio, ese lugar, esa sensación, la incomodidad transfórmala en novedad, es hora de resignificar lo que somos para nosotros mismos, no podemos solo elaborar una identidad en favor del mundo, al fin y al cabo, como dije al principio, en la cama estas tu con tus pensamientos.

CLIENTE FRECUENTE

Vuelve, pero con la promesa de conocer más lugares, hoy fue un café, mañana será un viaje contigo, conocerte e s una forma de desarrollar más empatía y amor propio, conocer tus gustos te dará seguridad, saber lo que no te gusta te otorgará autocontrol y al final tu capacidad de decisión no dependerá de la opinión de otros sino de la construcción de tu propia identidad.

CLAVES PARA TU CITA

  • Busca el sitio, revisa horarios, precios y calificaciones, irás a la fija a un ligar que cumpla con tus gustos.
  • Encuentra tus sabores, luego puedes invitar a alguien, pero definitivamente tienes que tener un sitio predilecto para estar contigo.
  • Lleva un lápiz y un papel, escribe una nota, agradécete por el tiempo que te regalaste, los momentos de tranquilidad son los espacios más enriquecedores de nuestra vida.

Finalmente te recomiendo, para leer: Colección de cuentos de Virginia Wolf, al leer cuentos podrás definir cuanto tiempo podrás estar en un espacio, reflexionar rápidamente sobre lo que leíste y no tendrás que dar una línea de continuidad, puedes retomarlo en cualquier momento.

Blog

Nathaly Ospino

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https://melow.co/author/nospino/

Photo by Pablo Merchán Montes on Unsplash

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