LA TRANQUILIDAD QUE ESPERAS.

vivir en tranquilidad

En un mismo día cinco veces escuche: “solo quiero estar tranquila”, fueron personas muy cercanas al corazón quienes me decían en medio de sus relatos las angustias que ocasionan factores externos como: comportamientos de sus parejas, las dificultades económicas, una relación fallida, discusiones con amigos, decepciones familiares, problemas laborales y así fui viendo que en el fondo lo que deseamos es cambiar el comportamiento externo sin mirar lo que llevamos adentro.

Hay elementos que nacen en nuestro interior que no llegan con el entorno que siempre es cambiante y esta en permanente movimiento, lo que nace de nosotros se acuña y hace parte de nuestra esencia, de esa identidad que te hace ser para los otros. 

La tranquilidad debemos reconocerla como un estado, pero no de pasividad o quietud es más bien de observación. Inmersos en medio del caos debemos tener la capacidad para revisar qué de los efectos de los estados alterados pueden robarnos la paz y la tranquilidad, que se nos llevan parte de nuestra esencia y las emociones positivas inmediatamente toman lugar y se transforman. 

Activa tus canales de tranquilidad

Debes haber escuchado muchas veces lo siguiente: “respira, tranquila y cuenta hasta diez” y contaste hasta diez miles y miles de veces y no logras comprender porque no puedes concentrarte y canalizar esa energía y empezar a activar una comprensión del mundo diferente, pacífica, interna, desde el espíritu que se refleja en el cuerpo.

¿Como Encontrar la Tranquilidad?

Las fórmulas únicas o los caminos cortos no existen en la canalización, pero algunos de estos elementos o senderos recorridos nos pueden ayudar a encontrar la tranquilidad. 

  1. Se consciente que la tranquilidad nace en tu interior, no esperes que los factores externos cambien a favor tuyo, tal vez esto no pase, lo que si puede cambiar es la forma en que percibes las situaciones, personas y contextos. 
  2. Piensa consciente, las noches se vuelven intranquilas cuando no vivimos el aquí y el ahora, rumiamos el pensamiento, las situaciones y las molestias tenidas durante el día, damos vuelta sobre el mismo asunto buscando los culpables o responsables y al final el resultado son menos horas de sueño y más carga emocional negativa. 
  3. Deja de autoflagelarte, una condición muy natural de la intranquilidad es repetirnos constantemente frases como: “si hubiese hecho esto”, “si le hubiera dicho tal cosa”, “debí alejarme”, en el momento en el que se presentan las situaciones actuamos por impulso y dejamos la reflexión para el final como un castigo y auto – regaño prometiéndonos que no vuelve a pasar, pestañeas y allí estas otra vez, no te mientas, aprender a estar y ser tranquila no es un asunto mágico. 
  4. Haz la pregunta correcta: cuando pensamos que son factores externos lo que nos intranquiliza preguntamos ¿por qué a mí si yo soy tan…? Y nos llenamos de adjetivos calificativos positivos en nuestro nombre, sin embargo, que pasa si nos preguntáramos ¿para qué? Comprobando que cada situación tiene dos posibilidades: convertirse en una vivencia que no nos marca el recuerdo o en una experiencia que nos deja un aprendizaje para toda la vida. Si la situación, persona o momento te robo la tranquilidad debes preguntarte también ¿Qué lugar de importancia ocupa esto en tu vida?
  5. Respira, pero en serio: La respiración consciente es un ejercicio de conexión con nuestro interior. Lograr oxigenar nuestro cerebro permitirá que veamos con claridad y certidumbre la situación y sepamos como actuar, pero sobre todo que sentir, los estados de intranquilidad no son momentáneos, permanecen por mucho tiempo, incluso a veces se quedan para siempre cuando no logramos resolver los sentimientos que se arraigan al hecho. 

La tranquilidad no camina con la ansiedad

Busca si en tus discursos, diálogos o monólogos estas planeando el minuto, hora, día, semana y año siguiente sin vivir el aquí y el ahora. La ansiedad nos ocasiona incertidumbre, angustia y nos sometemos a buscar el control que no tenemos sobre el futuro (solo tenemos seguridad del presente) tratando de poner en nuestras manos toda la responsabilidad de lo que nos rodea, ignoramos el plan de los otros, ignoramos la vida misma y su movimiento permanente que nos suele cambiar los planes. 

La tranquilidad no quiere decir inmóvil, la tranquilidad quiere decir calma, comprendiendo que cada situación tendrá una motivación de ser y existir, un aprendizaje y la ansiedad no nos permite ver el panorama, nos encuadra únicamente en lo que queremos ver, que será precisamente lo que este fallando. 

Paz, tranquilidad y felicidad

Esta sería la formula perfecta de nuestros estados emocionales. Solemos negar el sentir negativo, la tristeza, melancolía, mal humor, ansiedad, molestia, miedo, que son los detonadores de la intranquilidad, permitirnos sentir estas emociones y explorar sus resultados en nosotros permitirá conocernos y empezar a ubicar cuales son los activadores de los mismos. 

Siente, expresa, pero sobre todo suelta, el control sobre las personas, situaciones y cosas no es una realidad. 

Tranquilidad en cuerpo y alma

Abrazarte y abrazar a los otros en su esencia, no sumes más al conflicto. Ante una situación o persona que te detona intenta lo siguiente:

  • Respira profundamente intentando oxigenar tu pensamiento y llenando de amor tu corazón. 
  • Camina, aléjate de la situación para que puedas luego observar con tranquilidad.
  • Aprende a guardar silencio, si tus palabras no son asertivas y afectivas podrás sumar más causas al conflicto lo que generara un mayor nivel de intranquilidad. 
  • Expresa en el momento adecuado tus emociones, no siempre estamos dispuestos a escuchar, abrazar y sonreír, es necesario encontrar el momento exacto para no herir, herirnos y curarnos. 
  • Haz un balance de las cosas que no son negociables, te conoces y sabes cuales son las cosas que te quitan la tranquilidad por lo tanto no cedas espacio a estas, evita alterar tu estado. 
  • Se luz, se tranquilidad, los otros esperan encontrar en alguien lo que tu tienes adentro para dar, para mostrar, para entregar amorosamente, ser afectiva, tranquila, no es sinónimo de debilidad, se necesita mucha fuerza para que las emociones sean las indicadas y en su justa proporción se manifiesten. 

Te recomiendo ver:

Te recomiendo leer:

Libro: Seis sombreros para pensar 

Autor: Edwuard de Bono

Te recomiendo practicar:

Respiración consciente

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Nathaly Ospino

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